Una web corporativa profesional no se define por el diseño. Se define por si un visitante entiende en menos de un minuto qué haces, para quién, con qué prueba y cómo dar el siguiente paso — y por si el negocio puede mantenerla y medirla sin depender de nadie.
Eso se traduce en cinco bloques concretos: las páginas que la componen, lo que va dentro de cada una, la información legal que exige la normativa española, la base técnica que no se ve y la medición. Vamos uno por uno, y al final está lo que suele faltar cuando una web «bonita» no consigue contactos.
Las páginas que no pueden faltar
Cada página debe existir por una razón, no por costumbre. Este es el conjunto que resuelve la mayoría de los negocios de servicios:
- Inicio. Qué haces, para quién, dónde trabajas y qué hacer ahora. No es un escaparate de adjetivos: es la página que orienta.
- Una página por servicio. No una sola página de «Servicios» con seis párrafos. Si vendes tres cosas distintas, son tres páginas: cada una responde a una búsqueda distinta y se puede enlazar por separado.
- Sobre la empresa. Quién está detrás, desde cuándo y con qué forma de trabajar. Es donde se decide si el negocio parece fiable, y suele despacharse con dos párrafos genéricos.
- Proyectos, casos o referencias. Prueba verificable de lo que dices en las otras páginas.
- Contacto. Formulario, teléfono, correo, horario y ubicación o zona de servicio.
A eso se añade, según el negocio, un blog, una página de precios o una de preguntas frecuentes. La regla es la misma: si una página no responde a una búsqueda real o no resuelve una duda concreta antes de contratar, no hace falta.
Qué va dentro de una página de servicio
Es la página que más trabaja y la que peor suele estar resuelta. Debería contener, en este orden:
- El problema en las palabras del cliente, no en las tuyas.
- Qué incluye exactamente el servicio. En qué consiste, qué entregas y en qué plazo.
- Qué no incluye. Es lo que evita presupuestos infinitos y clientes decepcionados.
- A quién va dirigido y a quién no le encaja.
- Precio, rango o el criterio que lo determina. Si no puedes publicar precio, publica cómo se calcula.
- Prueba. Un caso, un dato, un ejemplo real.
- Un único paso siguiente. Un formulario o un teléfono, no cinco opciones compitiendo.
Con esa estructura, la página sirve a la vez para convencer a una persona y para responder a una búsqueda concreta. Es exactamente el punto donde se conectan el desarrollo web y el trabajo de SEO: la página existe porque hay demanda de búsqueda, y convierte porque está escrita para alguien que decide.
La información legal obligatoria en España
Esto no es opcional y no depende del tamaño del negocio. Tres normas marcan el mínimo.
1. Datos identificativos. El artículo 10 de la Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información obliga a facilitar «acceso permanente, fácil, directo y gratuito» a los datos del prestador: nombre o denominación social, domicilio o dirección de un establecimiento permanente en España, correo electrónico y otros datos que permitan una comunicación directa, datos de inscripción registral cuando proceda, número de identificación fiscal y, en profesiones reguladas, colegiación y título académico. La propia ley aclara que incluir esa información en el sitio web basta para cumplir la obligación. Lo habitual es reunirla en el aviso legal.
Si publicas precios, el mismo artículo exige «información clara y exacta sobre el precio del producto o servicio, indicando si incluye o no los impuestos aplicables y, en su caso, sobre los gastos de envío».
2. Protección de datos en cada formulario. El artículo 11 de la Ley Orgánica 3/2018 permite informar por capas: en el propio formulario debe verse la identidad del responsable, la finalidad del tratamiento y la posibilidad de ejercer los derechos de los artículos 15 a 22 del Reglamento (UE) 2016/679, y desde ahí se puede remitir a «una dirección electrónica u otro medio que permita acceder de forma sencilla e inmediata a la restante información». Esa «restante información» es la política de privacidad.
3. Cookies. El artículo 22.2 de la Ley 34/2002 exige que el usuario haya dado su consentimiento «después de que se les haya facilitado información clara y completa sobre su utilización». Quedan fuera las estrictamente necesarias para transmitir la comunicación o para prestar un servicio que el usuario haya solicitado expresamente.
La guía sobre el uso de las cookies de la AEPD, actualizada en mayo de 2024, concreta qué debe tener la primera capa del aviso: junto al botón de aceptar, «un botón o mecanismo equivalente, similar al anterior (si se utiliza un botón para aceptar, deberá utilizarse un botón para rechazar), con las palabras “Rechazar cookies”, “Rechazar” o textos similares». En la práctica: si la web lleva analítica o píxeles de publicidad, el aviso tiene que permitir rechazar con la misma facilidad con la que permite aceptar.
Accesibilidad: a quién obliga y a quién no
Aquí hay mucha confusión, así que conviene ser exacto. La Ley 11/2023, que traspone la Directiva (UE) 2019/882, es exigible desde el 28 de junio de 2025, pero no se aplica a todas las webs. Se aplica a una lista cerrada de servicios prestados a consumidores, entre los que están los servicios de comercio electrónico, definidos como «los servicios prestados a distancia a través de sitios web y servicios para dispositivos móviles, por medios electrónicos y a petición individual de un consumidor, al objeto de celebrar un contrato con el consumidor».
Y hay una exención importante: «Las microempresas que presten servicios estarán exentas de cumplir los requisitos de accesibilidad […] y cualquier obligación relativa al cumplimiento de dichos requisitos». La propia ley define microempresa como la que «emplea a menos de 10 personas y cuyo volumen de negocios anual no supera los 2 millones de euros o cuyo balance anual total no supera los 2 millones de euros».
Traducido a casos reales:
- Web corporativa de una empresa de servicios, sin venta online: no entra en el ámbito de esa ley.
- Tienda online de una empresa de 30 personas: entra, y debe cumplir los requisitos.
- Tienda online de una microempresa: exenta por el tamaño, no porque venda poco.
Que no obligue no significa que dé igual. Contraste suficiente, texto redimensionable, formularios con etiquetas, navegación por teclado y textos alternativos en las imágenes mejoran la web para todo el mundo y no encarecen el proyecto si se hacen desde el principio. Rehacerlo después sí cuesta.
La base técnica que no se ve
Google publica su propio criterio de experiencia en la página en forma de preguntas. Estas son las que afectan a una web corporativa:
- ¿Las páginas tienen buenas Core Web Vitals?
- ¿Se sirven de forma segura, con HTTPS?
- ¿El contenido se muestra correctamente en móvil?
- ¿Se evitan los intersticiales intrusivos y el exceso de anuncios?
- ¿Se distingue con facilidad el contenido principal del resto?
A eso hay que sumar lo mínimo indexable: un título y una descripción propios en cada página, URLs legibles y estables, encabezados con jerarquía real, imágenes comprimidas con texto alternativo, `sitemap.xml`, `robots.txt` y la propiedad dada de alta en Search Console. La guía de inicio de SEO de Google cubre este terreno y es la referencia que conviene tener a mano al revisar una entrega.
Un detalle que se pasa por alto: quién controla el dominio y el hosting. Si están a nombre de la agencia, la web no es del negocio del todo. Debe estar a nombre de la empresa desde el primer día.
Qué hay que medir desde el primer día
Una web sin medición no se puede mejorar, solo opinar sobre ella. El mínimo:
- Definir qué cuenta como contacto. Formulario enviado, llamada desde el móvil, clic a WhatsApp, reserva. Sin esa definición, la analítica no dice nada.
- Analítica instalada y con consentimiento, coherente con el aviso de cookies.
- Search Console dada de alta y comprobando que las páginas importantes están indexadas.
- Un evento por cada acción de contacto, para saber cuál de las páginas trae clientes y no solo visitas. Si no tienes a nadie que toque código, el etiquetado visual de Google Tag Manager cubre los casos sencillos.
Lo que suele faltar cuando una web no consigue contactos
Estos son los fallos que más se repiten, y casi ninguno es de diseño:
- Una sola página de servicios para tres servicios distintos.
- Ninguna prueba: ni casos, ni cifras, ni referencias comprobables.
- Formulario con ocho campos cuando bastan tres.
- Teléfono escrito como texto, sin enlace pulsable en móvil.
- Textos sobre la empresa en lugar de textos sobre el problema del cliente.
- Sin zona geográfica declarada en un negocio que trabaja por zonas.
- Nadie designado para actualizarla, y la última noticia es de hace dos años.
Cómo lo planteamos en PotencIA
Nuestra web corporativa parte de 790 € sin IVA, con un plazo orientativo de unas tres semanas según alcance, contenidos y revisiones. El alcance base cubre hasta 5 páginas, dos rondas de revisión y arquitectura multipágina con diseño a medida; los textos los aporta el cliente o se presupuesta la redacción aparte, y el blog y las páginas adicionales van también aparte. Lo decimos en la propia tarifa porque el alcance abierto es lo que convierte un proyecto razonable en uno que no termina nunca.
Si quieres el desglose de partidas y qué hace subir un presupuesto, está en cuánto cuesta una página web profesional. Y si la web ya existe y no sabes qué está fallando, el diagnóstico previo es otra cosa: eso lo cubre una auditoría.
Una web corporativa profesional no es la que impresiona en la primera visita. Es la que un año después sigue siendo fácil de actualizar, se encuentra en Google y deja claro qué pasa cuando alguien pulsa el botón de contacto.
Fuentes consultadas
- BOE, Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, texto consolidado; artículos 10 y 22.2, consultados el 1 de septiembre de 2026.
- BOE, Ley Orgánica 3/2018, de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales, texto consolidado; artículo 11, consultado el 1 de septiembre de 2026.
- AEPD, Guía sobre el uso de las cookies, actualizada en mayo de 2024.
- BOE, Ley 11/2023, de trasposición de directivas en materia de accesibilidad de determinados productos y servicios, texto consolidado; artículos 2 y 3 y definiciones, consultados el 1 de septiembre de 2026.
- Google Search Central, Qué es la experiencia en la página en los resultados de la Búsqueda, actualizada el 18 de diciembre de 2025.
- Google Search Central, Guía de inicio SEO, actualizada el 18 de diciembre de 2025.
- PotencIA Soluciones, alcance y tarifas de desarrollo web publicadas en `/creamos-tu-web`, consultadas el 1 de septiembre de 2026.

