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Los tipos de CRM: por qué nadie dice el mismo número

Oracle dice tres, Salesforce cuatro y HubSpot cinco. Los tres admiten que un buen CRM los hace todos. Qué son de verdad y cuál te falta a ti.

Erick José Piñerua JiménezPublicado el
El dueño de una tienda de bicicletas atiende a una clienta en el mostrador mientras consulta la ficha de un pedido en el ordenador.

Los tres tipos clásicos son operativo, analítico y colaborativo. Muchos fabricantes añaden un cuarto, el estratégico. HubSpot llega a cinco. Ninguno de los tres números está mal: es que no son categorías de producto entre las que elegir, sino funciones que un mismo CRM hace en mayor o menor medida.

Eso no es una opinión nuestra. Lo dicen los propios fabricantes en las páginas donde enumeran los tipos, y es justo lo que se pierde por el camino cuando alguien llega a la pregunta buscando cuál comprar.

Aquí está qué hace de verdad cada función, por qué la lista cambia según quién la escriba, y la pregunta que sí sirve para decidir.

Por qué la cuenta no cuadra

Basta con mirar los primeros resultados de Google para la misma búsqueda, todos de dominios grandes y todos seguros de sí mismos:

No es que uno mienta. Es que la clasificación no es un estándar técnico, como sí lo es una norma ISO o un protocolo: es una convención comercial que cada fabricante estira o encoge según lo que vende. Y el quinto de HubSpot lo enseña bien, porque mezcla dos ejes distintos: operativo, analítico y colaborativo describen qué hace el software; móvil describe en qué aparato lo abres. Son preguntas diferentes.

Lo que admiten los propios fabricantes

Aquí está la parte que casi nadie cita, y que cambia el sentido de toda la lista.

Oracle cierra su página con esto:

A la larga, el CRM más eficaz debe ser operativo, colaborativo y analítico.

Y Salesforce, dos párrafos después de enumerar sus cuatro tipos, escribe:

Los mejores CRM integran los cuatro tipos en una sola plataforma.

Los dos mayores fabricantes del mercado enumeran tipos y, acto seguido, explican que lo bueno es tenerlos todos. Traducido: no vas a comprar «un CRM analítico». Vas a comprar un CRM que, entre otras cosas, analiza. La lista sirve para entender de qué está hecha la herramienta, no para elegir una rama del árbol.

Las tres funciones, en lenguaje de negocio

Operativo: lo que pasa hoy

Es la parte que sostiene el día a día con el cliente: registrar quién ha escrito, en qué punto está, qué hay que hacer a continuación y que no se quede sin hacer. Automatiza tareas repetitivas —asignar, recordar, avisar— y es la función que más se nota cuando falta, porque lo que falta se nota en forma de cliente sin respuesta.

Salesforce lo define como centrado en «optimizar las operaciones del día a día relacionadas con la interacción directa con los clientes».

Analítico: lo que ya pasó

Recoge lo ocurrido y lo convierte en algo que se puede leer: de dónde vienen los clientes, qué servicios se piden más, en qué paso se cae la gente. No actúa, informa.

Es la función que más se compra y menos se usa. En negocios pequeños, un panel de analítica sin nadie que lo mire un rato cada mes es una pestaña más.

Colaborativo: que la información no muera en un móvil

Hace que lo que sabe una persona lo sepa el resto del equipo, y que lo que entra por un canal esté disponible en los demás. Es el antídoto contra la frase más cara de la atención al cliente: «eso lo llevaba mi compañera».

El cuarto tipo, el estratégico

El CRM estratégico, cuando se define de verdad, no es un software distinto: es usar lo que el CRM guarda para decidir a medio plazo —qué servicios reforzar, qué clientes merecen un trato distinto, qué se deja de ofrecer—. Salesforce lo describe como centrado en «las relaciones con los clientes a largo plazo».

Nuestra lectura, y aquí separamos el hecho de la interpretación: eso no es una categoría de producto, es lo que haces con el producto. Por eso aparece y desaparece de las listas sin que nadie lo eche de menos. Un negocio con diez empleados no compra un CRM estratégico; usa estratégicamente el que tiene, o no lo usa.

La pregunta que sí sirve para decidir

Cambia «qué tipo de CRM necesito» por «cuál de estas tres funciones me está fallando». Es la comprobación que hacemos al empezar con un negocio, y se responde en diez minutos con datos que ya tienes:

  1. ¿Se te caen conversaciones? Coge los últimos treinta mensajes entrantes y cuenta cuántos se quedaron sin respuesta más de un día. Si hay alguno, te falta operativo. Es la más urgente de las tres y casi siempre la respuesta correcta.
  2. ¿Sabrías decir de dónde vinieron tus cinco últimos clientes? Sin mirar, de memoria. Si no, te falta analítico.
  3. ¿Puede alguien que no atendió la primera vez retomar una conversación sin preguntar nada? Si la respuesta es que no, te falta colaborativo.

Casi siempre falla la primera. Y casi siempre el presupuesto que te han pasado carga en la segunda, que es la que mejor se enseña en una demo con gráficos de colores.

Un ejemplo concreto. Una clínica dental con dos personas en recepción no tiene un problema analítico: tiene veintitantos mensajes al día repartidos entre un móvil del mostrador y uno personal, y pacientes que preguntan dos veces lo mismo porque nadie apuntó la primera. Eso es operativo puro, y un panel con la evolución mensual de pacientes no lo arregla.

Dónde encaja un CRM conversacional

Un CRM conversacional es un CRM operativo cuyo canal principal es la mensajería, normalmente WhatsApp, con parte colaborativa incorporada porque varias personas comparten la misma bandeja. La función analítica la tiene en distinta medida según la herramienta. Es la categoría en la que trabajamos nosotros: PotencIA es un CRM conversacional para clínicas, centros de belleza y agencias.

No es un sexto tipo ni una categoría aparte de la lista: es dónde entra la conversación. Si quieres el detalle de qué tiene que hacer para llamarse así, está en qué es un CRM conversacional. Y si lo que te ronda es si te basta un chatbot, la diferencia está contada en chatbot o CRM conversacional, que es otra pregunta y tiene otra respuesta.

Cómo comprobar que no te están vendiendo una etiqueta

Cuatro preguntas para una demo, en este orden:

  1. Enséñame dónde se ve que esta conversación quedó sin responder. Si no hay ese sitio, la parte operativa es más fina de lo que parece.
  2. ¿Qué pasa cuando la persona que atendía está de baja? Responde por la parte colaborativa.
  3. ¿De dónde salen los números del panel y cada cuánto se actualizan? Un panel que se alimenta de lo que alguien teclea a mano no es analítica.
  4. ¿Qué me llevo si me voy? Vale para cualquier tipo, y es la que más incomoda.

Nosotros vendemos una herramienta de esta familia, así que conviene que lo tengas presente al leer lo anterior: lo escribimos como parte interesada. Lo que hay detrás de esas preguntas es el orden en que nosotros mismos montamos las cosas, no una lista neutral.

Fuentes consultadas

Las tres páginas se consultaron el mismo día y en su versión en español. La comparación entre ellas y el método de las tres comprobaciones son aportación propia de PotencIA.