Guía práctica · Desarrollo web

Por qué una web bonita puede no conseguir clientes

El diseño resuelve uno de los cinco pasos hacia un contacto. Cuáles son los otros cuatro, cómo diagnosticarlos en orden y el recuento de nuestras cuatro webs.

Equipo editorial de PotencIAPublicado el
Una consultora señala con el dedo la pantalla de un portátil abierto sobre el mostrador de madera de un taller, mientras el dueño, con ropa de trabajo y el móvil en la mano, mira el portátil.

Una web bonita casi nunca está rota: está incompleta. El diseño suele haber resuelto bien la parte que le tocaba —que se vea seria, que se lea, que no dé apuro enseñarla— y nadie se ha ocupado de las otras cuatro.

Porque entre que alguien tiene un problema y te escribe pasan cinco cosas, y tienen que pasar las cinco. El diseño decide una. Es una cadena, no una lista de mejoras: si se rompe el primer eslabón, los otros cuatro dan igual por buenos que sean.

Aquí va el diagnóstico eslabón a eslabón, con lo que dice la documentación de Google sobre cada uno, lo que exige la ley española sobre poder contactarte, y el recuento de las cuatro webs de clientes que tenemos publicadas —hecho hoy, con nuestros propios agujeros dentro.

Los cinco pasos que llevan a un contacto

Para que una web traiga un cliente tiene que ocurrir esto, en este orden:

  1. Que alguien llegue. Por búsqueda, por el mapa, por un enlace, por el boca a boca o por tu propia tarjeta.
  2. Que se quede los primeros segundos. Que cargue, que se vea en su móvil y que nada se mueva mientras lee.
  3. Que entienda qué haces, para quién y dónde. En su idioma, no en el del sector.
  4. Que pueda actuar sin esfuerzo. Que haya una vía de contacto evidente y barata para él.
  5. Que a ti te llegue y contestes. Que el mensaje no se pierda y que alguien responda a tiempo.

Un rediseño bonito trabaja sobre todo en el paso tres y algo en el dos. Es un trabajo real y no es poco; el problema aparece cuando se paga esperando que arregle el uno o el cinco, que es donde suele estar la avería.

Y un consejo de método antes de empezar: diagnostica del cinco hacia el uno, no al revés. Los últimos eslabones se comprueban en diez minutos y se arreglan en una tarde. El primero cuesta meses. Si el formulario lleva medio año enviando a un correo que nadie abre, no hace falta discutir de posicionamiento todavía.

Eslabón 1: no llega nadie, y eso no lo arregla el diseño

Si tu cliente no te encuentra, el aspecto de la web es irrelevante. Y conviene empezar quitando dos ideas que se venden mucho.

La primera: tener una web no significa estar en Google. La documentación de cómo funciona la Búsqueda lo dice con todas las letras: «Google no garantiza que rastree, indexe o sirva tu página». Las tres etapas —rastreo, indexación y publicación de resultados— son independientes y se puede fallar en cualquiera de ellas con la web perfectamente publicada y funcionando.

La segunda, por si alguien te la ha ofrecido: «Google no acepta pagos para rastrear sitios con mayor frecuencia» y «Google no acepta pagos para mejorar el posicionamiento de páginas web». Está escrito en la misma página. Lo que sí se puede pagar son anuncios, que es otra cosa y se ve señalada como tal.

Hay un caso que aparece justo después de un rediseño y que casi nadie relaciona con él: la web nueva es más bonita, y además cambió las direcciones de las páginas sin redirigir las antiguas. El diseño mejoró y la visibilidad se fue por el desagüe. Si la web lleva tiempo publicada y aun así no aparece, el diagnóstico tiene su propio recorrido en problemas de indexación más frecuentes y cómo detectarlos.

Dicho esto, hay un matiz que evita sustos: no todas las webs necesitan buscador. Una asesoría que vive del boca a boca puede tener el eslabón uno resuelto por otra vía; en ese caso, el trabajo está en los eslabones tres y cuatro, no en publicar veinte artículos.

Eslabón 2: se van antes de haber visto el diseño

Esta es la parte incómoda, porque lo que hace bonita a una web es exactamente lo que la hace lenta: la fotografía enorme de cabecera, el vídeo de fondo, las animaciones de entrada, las tres tipografías, el carrusel de la portada.

Google publica tres umbrales concretos, medidos sobre usuarios reales y no en un laboratorio, en el percentil 75 de las visitas: 2,5 segundos para el Largest Contentful Paint, 200 milisegundos para el Interaction to Next Paint y 0,1 para el Cumulative Layout Shift. El tercero es el que más se nota y menos se mide: es el salto del contenido mientras cargan las imágenes o la tipografía, justo cuando el visitante iba a pulsar algo.

Sobre cuánto pesa esto en el posicionamiento conviene ser exacto, porque se exagera en las dos direcciones. La página de experiencia en la página avisa de que «no existe una señal única» y de que «nuestros principales sistemas de posicionamiento tienen en cuenta diferentes señales». Al mismo tiempo, recomienda «que los propietarios de sitios web tengan buenas métricas Core Web Vitals para lograr buenos resultados». Traducción práctica: arreglar la velocidad no te sube al primer puesto, pero una web lenta pierde visitantes antes de que ninguna otra cosa entre en juego, y eso ya es razón suficiente.

La misma página propone cinco preguntas de autoevaluación que funcionan como revisión rápida de este eslabón:

  • «¿Tus páginas tienen buenas Core Web Vitals?»
  • «¿Tus páginas se sirven de forma segura?»
  • «¿Tu contenido se muestra correctamente en los dispositivos móviles?»
  • «¿Tu contenido evita el uso de una cantidad excesiva de anuncios que distraigan?»
  • «¿Tus páginas evitan el uso de intersticiales intrusivos?»

La tercera merece una prueba que cuesta un minuto: abre tu web en tu móvil, con datos y no con el wifi de la oficina, de pie y con una mano. Casi todas las webs se diseñan en un monitor grande y se visitan en un teléfono a medio cargar.

Eslabón 3: se ve muy bien y no se entiende qué vendes

Aquí es donde el diseño sí manda, y donde una web bonita falla de una forma muy concreta: queda preciosa y no responde a las cuatro preguntas del visitante —qué haces, para quién, dónde y por qué tú—, casi siempre porque las respuestas se escribieron en lenguaje de sector.

«Soluciones integrales de eficiencia energética» no dice nada. «Instalamos aerotermia en viviendas de la sierra de Madrid» dice quién eres, qué haces y dónde. La segunda frase es más fea y trae más clientes.

El segundo fallo de este eslabón es la confianza. La documentación de Google sobre contenido útil propone una pregunta que sirve igual para una página de servicio que para un artículo: «¿Se muestra claramente a los visitantes quién ha creado el contenido?». Una web sin nombres, sin caras, sin proyectos y sin domicilio se parece mucho a una web de nadie. Y la que cierra el bloque vale como resumen de todo este eslabón: «¿Las personas que lean tu contenido sentirán que han tenido una experiencia satisfactoria?».

Qué va exactamente en la primera pantalla y cómo se reparte desde ahí está desarrollado en qué debe tener una portada web para conseguir contactos; qué páginas hacen falta para que cada servicio tenga dónde explicarse, en qué debe incluir una web corporativa.

Eslabón 4: no hay por dónde escribirte

Este es el más barato de arreglar y el que más veces está mal. Y antes de hablar de conversión, hay un suelo legal que mucha web bonita no pisa.

El artículo 10 de la Ley 34/2002 obliga a quien presta servicios por internet a facilitar «de forma permanente, fácil, directa y gratuita» una lista de datos, y el primero de ellos incluye «su dirección de correo electrónico y cualquier otro dato que permita establecer con él una comunicación directa y efectiva». Fíjate en las cuatro palabras del principio: permanente, fácil, directa y gratuita. Un correo escondido en la tercera pantalla del aviso legal cumple la letra con dificultad y no cumple nada de lo demás.

A partir de ese suelo, tres criterios que no salen de ninguna ley sino de ver formularios:

  • El canal lo elige el cliente, no tú. Quien quiere llamar quiere llamar. Obligar a rellenar un formulario a alguien que tiene el teléfono en la mano es perder el contacto, no cualificarlo.
  • Cada campo obligatorio cuesta contactos. Y algunos cuestan más de lo que parecen: el teléfono en un primer contacto, o el nombre de la empresa cuando el que escribe es un particular.
  • Pedir dos veces lo mismo es un fallo de accesibilidad, no una manía. El criterio 3.3.7 de las WCAG 2.2, nivel A, exige que la información que el usuario ya ha dado y hay que volver a enviar «se rellene automáticamente o se ponga a disposición del usuario para que la seleccione», salvo que volver a pedirla sea imprescindible. El 3.3.2, también nivel A, pide lo mínimo: que haya etiquetas o instrucciones cuando el contenido requiere que el usuario introduzca datos. Un formulario de campos sin etiqueta, solo con texto de marcador dentro, incumple esto y además deja al visitante sin saber qué escribió dónde en cuanto empieza a rellenarlo.

Las cuatro webs nuestras, contadas hoy

En lugar de teorizar sobre vías de contacto, esto es lo que trae la portada de cada uno de los cuatro proyectos que enseñamos en la página de creación de webs. Descargamos el HTML de las cuatro portadas el 13 de septiembre de 2026 —las cuatro responden con código 200— y contamos los enlaces de contacto directo que hay en ellas.

  • Aerotermia Proyectos e Instalaciones. Cuatro vías en la propia portada: teléfono, WhatsApp al mismo número, correo y formulario.
  • THIASA. Las mismas cuatro: teléfono, WhatsApp al mismo número, correo y formulario.
  • Auténtica Pizza – Mesón del Boalo. Dos: teléfono y WhatsApp al mismo número. Ni formulario ni correo, y está bien que sea así. Nadie rellena un formulario para pedir una pizza.
  • Madres Protectoras Madrid. Ningún teléfono propio. Los dos enlaces telefónicos de la portada son el 016 y el 112, que son recursos públicos de ayuda y no vías de contacto con la asociación. El contacto propio es el correo, enlazado dos veces, una de ellas con el asunto ya escrito para proponer una charla o formación.

Ese último detalle es el que más nos gusta de los cuatro, y no tiene nada que ver con el diseño: un enlace de correo con el asunto puesto le ahorra al visitante la peor parte de escribir un primer mensaje, que es decidir cómo empezarlo.

Lo que nos sale mal. Dos cosas, y las dos son nuestras.

La primera: en la portada de Auténtica Pizza, el único enlace interno que hay es el del aviso legal. No hay política de privacidad ni de cookies enlazadas desde ahí. Es una web de una sola página sin formulario, así que el caso no es el mismo que el de un sitio que recoge datos, pero está anotado para revisarlo.

La segunda es más nuestra todavía. Nuestro propio formulario de contacto tiene seis campos y cinco son obligatorios: nombre, empresa, tipo de negocio, WhatsApp y correo. El único opcional es el mensaje. Es decir, pedimos dos canales de contacto obligatorios cuando con uno bastaría para responder, y pedimos «empresa» a quien a lo mejor todavía no la tiene. Lo escribimos aquí porque publicar el criterio sin publicar el incumplimiento sería justo lo que criticamos en el eslabón tres.

Eslabón 5: te escriben y no te enteras

El final de la cadena no es un problema de web, es de operativa, y por eso se le escapa a todo el mundo.

Las tres averías que más hemos visto:

  1. El formulario envía a un correo que ya no existe o que va a la carpeta de no deseado. Ocurre cuando alguien cambió de proveedor de correo o cuando el envío sale de un servidor que el buzón de destino no reconoce.
  2. Llega, pero nadie lo mira el mismo día. Un presupuesto que se responde a los cuatro días compite contra dos empresas que respondieron en dos horas.
  3. No hay ni una sola forma de saber si esto pasa. Sin medición, un mes con cero contactos y un mes con el formulario roto se parecen exactamente en todo.

La comprobación es tonta y casi nadie la hace: rellena tu propio formulario, hoy, y cronometra cuánto tardas en verlo llegar. Después repítelo una vez al trimestre y cada vez que alguien toque el correo, el dominio o el hosting. Lo mismo para el WhatsApp del botón: ábrelo desde otro teléfono y comprueba que el número es el que atiende hoy alguien.

Cómo diagnosticarlo tú en una tarde

Sin herramientas de pago y del quinto eslabón al primero, que es el orden barato:

  1. Envía tu formulario y crona la llegada. Si no llega, has terminado el diagnóstico por hoy.
  2. Cuenta las vías de contacto de tu portada. Teléfono, WhatsApp, correo, formulario. Si hay menos de dos, esa es la siguiente tarea.
  3. Busca tu correo y tu domicilio. Si tardas más de dos clics en encontrarlos desde la portada, ni cumples el artículo 10 con comodidad ni das confianza.
  4. Abre tu web en tu móvil con datos. Cuenta hasta que puedas leer algo y fíjate en si el texto pega un salto mientras cargas.
  5. Tapa el logo y lee la primera pantalla. Si no se entiende qué haces, para quién y dónde, el problema es de mensaje y no de plantilla.
  6. Busca en Google el nombre exacto de tu negocio. Si no sales tú el primero, no tienes un problema de posicionamiento: tienes un problema de indexación.
  7. Busca lo que buscaría un cliente que no te conoce. Aquí sí empieza el SEO, y aquí es donde se tarda meses.

Si los pasos 1 a 5 están bien y sigues sin contactos, el trabajo es de visibilidad y no de web. Si fallan, rediseñar es la forma más cara de no arreglar nada.

Cómo lo trabajamos en PotencIA

Cuando alguien nos escribe porque su web «no funciona», lo primero no es enseñar plantillas. Revisamos la estructura, los contenidos, la tecnología y los datos para saber en qué eslabón está la avería, porque la respuesta honesta a veces es que no hace falta una web nueva.

En Creamos tu web están las modalidades, los precios y los límites de cada una, y los cuatro proyectos que acabamos de contar. Si lo que falla es el primer eslabón, la web nueva no lo arregla sola y lo decimos antes de empezar: eso se trabaja desde el servicio SEO y el diagnóstico previo es una auditoría SEO.

Lo que no vamos a contarte es cuántos contactos más consigue una web al arreglar esto. Podríamos publicar un porcentaje y quedaría muy bien, pero no tenemos una serie propia que signifique nada: cuatro proyectos publicados no son una muestra, y cualquier cifra que sacáramos hoy sería marketing disfrazado de medición. Lo que sí podemos enseñar, y acabamos de hacerlo, es el recuento de nuestras cuatro portadas con los dos fallos dentro.

La pregunta con la que conviene quedarse no es si tu web es bonita. Es esta: si un cliente decidiera ahora mismo escribirte, ¿cuántos segundos tardaría en saber cómo, y cuántas horas tardarías tú en contestarle?

Fuentes consultadas

  • Google, Centro de la Búsqueda, Cómo funciona la Búsqueda de Google (etapas de rastreo, indexación y publicación; ausencia de garantía de rastreo o indexación; Google no acepta pagos por rastrear o posicionar), última actualización del 18 de diciembre de 2025, consultada el 13 de septiembre de 2026.
  • Google, Centro de la Búsqueda, Qué es la experiencia en la página en los resultados de la Búsqueda («no existe una señal única», recomendación sobre Core Web Vitals y las cinco preguntas de autoevaluación), última actualización del 18 de diciembre de 2025, consultada el 13 de septiembre de 2026.
  • Google, Métricas web esenciales (umbrales de LCP, INP y CLS en el percentil 75 y medición sobre usuarios reales), actualizada el 31 de octubre de 2024, consultada el 13 de septiembre de 2026.
  • Google, Centro de la Búsqueda, Crear contenido útil, fiable y centrado en las personas (preguntas «¿Quién, cómo y por qué?» y experiencia satisfactoria), última actualización del 18 de diciembre de 2025, consultada el 13 de septiembre de 2026.
  • BOE, Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, texto consolidado; artículo 10, consultado el 13 de septiembre de 2026.
  • W3C, Web Content Accessibility Guidelines (WCAG) 2.2, recomendación del 12 de diciembre de 2024; criterios 3.3.7 «Redundant Entry» y 3.3.2 «Labels or Instructions», ambos de nivel A. Traducción propia de los textos citados.
  • PotencIA Soluciones, recuento propio de las vías de contacto de las portadas de aerotermiaproyectoseinstalaciones.es, thiasa.es, madresprotectorasmadrid.es y autenticapizzamesondelboalo.es, y revisión de los campos obligatorios del formulario de contacto propio, a 13 de septiembre de 2026.