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Gemini ya compone la música de tus vídeos, y la letra pequeña está en la ficha de ayuda, no en el anuncio

Lyria 3.5 genera música en la aplicación de Gemini para todos los usuarios. Qué requisitos documenta Google, qué límites tiene y qué no dice del uso comercial.

Equipo editorial de PotencIAPublicado el
Logo oficial de Gemini sobre fondo claro junto al titular sobre generar con Lyria 3.5 la música de fondo de los vídeos de un negocio

El viernes 4 de septiembre Google puso Lyria 3.5, su modelo de generación de música, dentro de la aplicación de Gemini para todos los usuarios. El anuncio es de dos párrafos y menciona de pasada tres usos: una pista de fondo para un vídeo, un jingle de marca y un tono de llamada personalizado. Dos de los tres son usos de empresa.

Lo interesante no está en el anuncio, sino en la documentación de ayuda que lo acompaña: ahí sí aparecen los requisitos, los límites y una condición de privacidad que conviene decidir antes de abrir la aplicación. Y hay una pregunta que ninguna de esas páginas responde.

El anuncio de Google solo está publicado en inglés y las citas son traducción propia. La ficha de ayuda sí existe en español y de ahí se cita directamente, con la salvedad de que la propia página advierte de que puede incluir contenido traducido con IA.

Qué ha anunciado Google exactamente

El texto, sin firma y publicado en el blog de Google el 4 de septiembre, dice que «Lyria 3.5, nuestro modelo de generación de música con mejor sonido, ya está disponible en la aplicación de Gemini y en la API de Gemini».

Dentro de la aplicación, según el anuncio, ahora se puede:

  • Elegir o describir el género y escoger entre estilos vocales o instrumentales.
  • Usar plantillas para arrancar, «desde música de fondo hasta canciones de cumpleaños personalizadas».
  • Elegir pistas cortas o más largas.

La frase que explica por qué esto es noticia para un negocio es esta: «Tanto si necesitas una pista de acompañamiento personalizada para un vídeo, un jingle de marca único o simplemente un tono de llamada personalizado, ahora es más fácil que nunca dar vida a tu idea».

Sobre el alcance, el anuncio afirma que «Lyria 3.5 está disponible para todos los usuarios en todo el mundo en la web y en la aplicación móvil». Añade que también llega a Google Flow Music, a Google AI Studio y a Google Vids.

Qué hace falta para usarlo

Esto ya no sale del anuncio, sino de la ficha oficial «Generar música con las aplicaciones de Gemini» del centro de ayuda, consultada hoy en español. Son cuatro requisitos y ninguno es obvio.

  • Tener al menos 18 años. La página oficial de Lyria lo repite en el pie: «Solo para mayores de 18 años».
  • Haber iniciado sesión con una cuenta de Google personal, o con una cuenta de trabajo o de centro educativo compatible.
  • Tener activado el ajuste «Conservar la actividad». Es literal y es la condición que más gente va a pasar por alto.
  • Cambiar el modelo a Pro si quieres una pista completa. La ficha lo dice así: «Para crear una pista completa, cambia el modelo a "Pro"». Para cambiar de modelo hay que estar identificado.

La duración máxima está en la página oficial de Lyria: pistas de hasta tres minutos. Y el resultado no es solo un archivo de audio. Según la ayuda, «la música que generes se enviará como un archivo de vídeo con una portada personalizada»; al descargar puedes elegir el vídeo con portada en MP4 o solo el audio en MP3. Esa portada la genera Nano Banana, según la propia página de Lyria.

Hay tope de uso. La ayuda dice que «la cantidad de pistas musicales que puedes crear con Lyria es limitada» y que al superarlo toca esperar o subir de plan. La ficha de límites de las aplicaciones de Gemini precisa cómo funciona ese contador: los límites se basan en los recursos de computación consumidos y «se renovarán cada 5 horas hasta que alcances tu límite semanal».

Sí, funciona desde España

La página oficial de Lyria responde a la pregunta de forma directa: «La generación de música mediante IA está disponible en todos los países donde está disponible la aplicación Gemini. Debes tener al menos 18 años para disfrutar de la experiencia». Y la ficha de disponibilidad de Gemini dice que la aplicación web está «disponible en más de 40 idiomas y en más de 230 países y territorios», con el español, el catalán, el euskera y el gallego en la lista.

Un apunte que da confianza a esa lectura, y que es interpretación nuestra y no una declaración de Google: cuando una función de Gemini no está disponible en Europa, Google lo dice. La ficha de los avatares de Gemini, por ejemplo, avisa en un recuadro de que «actualmente, los avatares no están disponibles en el EEE, Suiza ni el Reino Unido». En la de música no hay ninguna advertencia equivalente. Ausencia de aviso no es lo mismo que confirmación expresa, pero el patrón es consistente.

Sobre la edad, la ficha de límites añade un matiz específico para nosotros: para usar las aplicaciones de Gemini con un plan de IA de Google en el Espacio Económico Europeo, el Reino Unido o Suiza hay que ser mayor de 18 años, mientras que en la mayoría de los países el umbral general es de 13.

Toda pista sale marcada

Es un hecho, está documentado y conviene saberlo antes de subir nada. La ayuda dice que «cada canción generada tendrá una marca de agua digital insertada para ayudar a identificarla como generada por IA». La página de Lyria lo concreta: todas las pistas incluyen SynthID, la marca de agua imperceptible de Google, y Google ha extendido su herramienta de verificación al audio, de modo que subiendo un archivo y preguntando se puede comprobar si lo generó su IA.

Esto no te impide usar la pista. Lo que significa es que la procedencia es comprobable por terceros, así que cualquier estrategia basada en presentar esa música como composición humana está fuera de juego. De hecho, la Política de Usos Prohibidos de la IA Generativa de Google, con última modificación del 17 de diciembre de 2024, prohíbe expresamente «proporcionar información conscientemente engañosa sobre la procedencia del contenido generado, alegando que es totalmente de creación humana».

Lo que Google no dice: el uso comercial

Aquí es donde hay que separar lo que está escrito de lo que nos gustaría que estuviera escrito.

Hecho: ninguna de las páginas oficiales que hemos revisado hoy —el anuncio, la ficha de ayuda de generación de música, la página de producto de Lyria y la ficha de límites— menciona el uso comercial de la pista generada. Ni para permitirlo ni para prohibirlo. Simplemente no aparece.

Hecho: los Términos Adicionales del Servicio de IA Generativa, que eran el documento donde históricamente se leía esto, ya no aplican. La propia página lo avisa arriba del todo: Google actualizó sus Términos del Servicio el 22 de mayo de 2024 para cubrir temas de IA y, desde entonces, aquellos términos adicionales «dejan de aplicarse, a menos que seas un partner empresarial con un contrato firmado que haga referencia a esos términos».

Hecho: los Términos del Servicio de Google vigentes dicen que «tu contenido sigue siendo tuyo, lo que significa que seguirás siendo titular de los derechos de propiedad intelectual que tengas sobre él». Los mismos términos incluyen, en su lista de restricciones de uso, «usando contenido generado por IA de nuestros servicios para desarrollar modelos de aprendizaje automático o tecnología de IA relacionada». Es la única mención al destino del material generado que hemos encontrado, y es una prohibición, no un permiso.

Interpretación de PotencIA, no declaración de Google: esa cláusula de «tu contenido» está redactada pensando en el contenido que tú aportas al servicio —el ejemplo que pone el propio texto es una reseña que escribes—, no en la pista que devuelve el modelo. No es un permiso expreso de explotación comercial de la música generada. Tampoco hay una prohibición. Es un silencio.

Con ese silencio se puede trabajar, pero no igual en todos los escenarios:

  • Música de fondo de un vídeo tuyo en la web, en redes o en una presentación: es el uso que el propio anuncio de Google pone como ejemplo. Ahí el riesgo práctico es bajo.
  • Una identidad sonora de marca que pienses registrar, o música sobre la que necesites exclusividad frente a terceros: aquí el silencio pesa. Ninguna documentación pública te garantiza que esa pista sea solo tuya, y una marca sonora registrada exige una titularidad limpia.
  • Campañas pagadas o material que licencies a un cliente: conviene resolverlo antes con quien te lleve la parte legal, no después.

Nada de lo anterior es asesoramiento jurídico. Es la lectura de lo que hay publicado a 7 de septiembre de 2026.

El requisito que más nos preocupa no es el legal

Es «Conservar la actividad» activado.

La ficha de ayuda lo pone entre los requisitos, no entre las recomendaciones: si ese ajuste está desactivado, no generas música. Lo que ese ajuste controla exactamente lo explica Google en el Centro de Privacidad de las Aplicaciones de Gemini, y es la lectura que toca hacer antes de tocarlo. Si tu empresa lo tenía desactivado a propósito —y hay motivos razonables para tenerlo así—, esta función te obliga a revisar esa decisión.

Es la misma conversación que planteábamos al revisar dónde guarda Google los datos de Gemini Notebook: antes de encender una función, mirar qué ajuste de la cuenta te está pidiendo que abras. Aquí el coste es pequeño y la función es inocua, pero la decisión debería ser consciente y no un clic en un aviso.

Con cuenta de trabajo hay una capa más: la ayuda exige una edición de Workspace apta y ser mayor de 18 años, y en las cuentas de centro educativo el servicio lo tiene que habilitar el administrador. Si tu equipo trabaja con Workspace, comprueba antes en qué edición estás.

Qué haríamos esta semana

Si estás preparando vídeo para tu web o tus redes, esto te quita de encima una suscripción a un banco de música para el caso más común. Tres pasos y ya:

  • Entra en Gemini con tu cuenta, cambia el modelo a Pro y genera dos o tres pistas instrumentales de la duración del vídeo que ya tienes montado. Instrumental, no cantado: la letra generada envejece mal y distrae del mensaje.
  • Descarga el MP3, no el MP4 con portada, salvo que quieras la portada. El vídeo lo montas tú.
  • Guarda el enlace de la conversación y la petición que usaste. Si mañana necesitas una pista hermana para el segundo vídeo, la coherencia sonora se consigue reutilizando la descripción, no repitiéndola de memoria.

Y ten claro el límite: esto resuelve la música de un vídeo. No resuelve el vídeo, ni el guion, ni la página donde va a vivir. Si el vídeo es la pieza central de tu web, el trabajo de verdad está en qué debe incluir esa web y en que el vídeo tenga un sitio con sentido dentro de ella.

Es la tercera función de Google en una semana que llega a un negocio pequeño sin factura y con documentación decente, después de la conversión de documentos en vídeo con voz y de la traducción instantánea sin auriculares. El patrón se repite: la herramienta se activa en un minuto y lo que sigue costando trabajo es decidir para qué la usas y con qué condiciones la enciendes.