La confianza que da la autoría sale de tres cosas comprobables: una firma de quien de verdad responde del texto, una página que diga quién es y qué hace, y un contenido que enseñe cómo se ha hecho. Todo lo que no se pueda comprobar sobra. Desde octubre de 2026 Google lo dice con todas las letras: un autor inventado, una foto generada con IA o una credencial falsa son engaño, y el engaño hace que la página entera deje de ser fiable.
La respuesta corta: firma quien responde, y lo que no puedas probar no se escribe
La autoría no es un adorno de la plantilla del blog: es la respuesta a la pregunta «¿quién ha hecho esto y por qué debería creerle?». Una pyme no necesita un experto con nombre rimbombante para contestarla. Necesita que la firma sea verdad, que lleve a algún sitio donde se vea qué hace esa persona o ese equipo, y que el texto deje ver experiencia real: lo que se ha probado, medido o hecho, no lo que se afirma haber hecho.
La experiencia que se inventa para parecer autoridad no suma. Resta, y no solo para Google.
Qué pide Google sobre el «quién», y lo que añadió en octubre de 2026
Google pide firmas precisas donde el lector las espera, que lleven a información sobre el autor, y desde el otoño de 2026 prohíbe por escrito fabricar perfiles de autor. Está en la página de Search Central crear contenido útil, fiable y centrado en las personas, en el apartado «¿Quién (ha creado el contenido)?». La versión en español figura actualizada el 8 de octubre de 2026 y la inglesa, el 5 de octubre.
Las tres preguntas que Google propone hacerse son:
- ¿Se muestra claramente a los visitantes quién ha creado el contenido?
- ¿Las páginas incluyen una firma, y se muestra en el lugar indicado?
- ¿Las firmas proporcionan información adicional sobre el autor o los autores implicados, aportando datos sobre ellos y los temas sobre los que escriben?
Y después viene el párrafo nuevo, citado literalmente de la versión española: «no utilices información de autoría engañosa. La creación de perfiles de creadores (por ejemplo, mediante el uso de retratos generados por IA, nombres inventados o credenciales falsas para que el contenido parezca escrito por expertos humanos) es una forma de engaño. Cualquier forma de engaño hace que una página no sea fiable tanto para los usuarios como para nuestros sistemas de calidad automatizados, y es una señal de que la página es de baja calidad».
Ese párrafo no estaba en la página hasta finales de septiembre de 2026. Lo comprobamos el 21 de octubre comparando dos copias de la versión inglesa guardadas por Internet Archive: la del 24 de septiembre de 2026, con la página fechada el 10 de diciembre de 2025, termina el apartado en la recomendación de añadir firmas precisas; la del 2 de octubre de 2026, con la página fechada el 1 de octubre de 2026, ya incluye la advertencia. El registro de cambios de la documentación de Búsqueda recoge el 1 de octubre una actualización de la guía de contenido generado con IA, pero a fecha de hoy no menciona este cambio en la página de contenido útil.
Qué cambia y qué no. No cambia la regla de fondo: las directrices para evaluadores de calidad ya trataban los perfiles falsos como engaño (lo vemos abajo). Lo que cambia es que ahora está en la documentación pública para quien publica, sin que haga falta leer un PDF de 182 páginas en inglés. Y sigue sin cambiar lo otro: la misma página dice que E-E-A-T «no es un factor que influya en el posicionamiento en sí mismo». No hay un interruptor de autoría que suba posiciones. Hay señales de fiabilidad, y una mentira sobre el autor las tumba todas.
Lo que ya decían las directrices para evaluadores
Las directrices que usan los evaluadores de calidad de Google valoran con la nota más baja cualquier página que mienta sobre quién la ha creado. Son las Search Quality Rater Guidelines, versión del 11 de septiembre de 2025, y las citas que siguen son traducción propia.
- Apartado 2.5.2. Toda página pertenece a un sitio y debe quedar claro quién es responsable del sitio y quién ha creado el contenido de esa página.
- Apartado 4.5.1. Para las páginas que requieren un nivel alto de confianza, «la información sobre quién ha creado el contenido y quién es responsable de él es crítica».
- Apartado 4.5.3. Las páginas que usan cualquier tipo de engaño deben valorarse con la nota más baja. Entre los ejemplos de información engañosa sobre los creadores están las webs con perfiles «falsos» de propietario o de autor, «por ejemplo, contenido generado con IA con perfiles de “autor” inventados (imágenes generadas con IA o descripciones engañosas del creador) para que parezca escrito por personas», y los perfiles que afirman tener credenciales o experiencia que no tienen.
En ese mismo apartado hay un ejemplo que afecta a la experiencia, no solo a la firma: una recomendación de producto basada en «una afirmación falsa de pruebas personales e independientes cuando no se hizo ninguna prueba» también es engaño. Decir «lo hemos probado» sin haberlo probado es lo mismo que inventar un autor.
Un recordatorio que evita malentendidos: según el apartado 0.1 de ese documento, ninguna valoración individual de un evaluador mueve una página en los resultados. Las directrices describen qué considera Google buen y mal contenido; no son un botón.
Experiencia: cómo se demuestra sin fabricarla
La experiencia se demuestra enseñando el trabajo, no anunciándolo. El apartado 3.4 de las directrices la define como la medida en que quien crea el contenido tiene la experiencia de primera mano o vital necesaria para el tema, y pone un ejemplo que lo resume: ¿de quién te fías más, de la reseña de alguien que ha usado el producto o de la «reseña» de alguien que no?
La página de contenido útil de Google lo baja a tierra con la pregunta «¿Cómo (se ha creado el contenido)?»: en una reseña de producto, los lectores se fían más si se indica cuántos productos se han probado, qué resultados se han obtenido y cómo se ha probado, con pruebas del proceso como fotografías. En la práctica, para una pyme eso se traduce en:
- El dato con su fecha y su origen. «Lo medimos el 14 de octubre en nuestra propia ficha» vale más que «según nuestra experiencia».
- El proceso visible. Qué se hizo, en qué orden y qué salió mal. Lo que salió mal es lo que menos se inventa.
- Fotos propias del trabajo real, no de banco de imágenes presentadas como propias.
- El límite de lo que sabes. Decir «esto no lo hemos probado» es una señal de experiencia, no de debilidad.
Qué tipo de experiencia propia convierte un artículo genérico en una fuente útil, y cómo elegirla, lo trataremos en una pieza aparte del calendario; aquí basta con la regla: si no lo has hecho, no lo cuentes como si lo hubieras hecho.
Firma, página de autor y datos estructurados: qué pide cada uno
Las tres piezas tienen que contar la misma verdad: la firma visible, la página del autor y el marcado que lee Google. Si la firma dice «ingeniera» y la página de autor no explica de qué ni dónde, el problema no es técnico.
- La firma visible. Nombre de la persona que ha escrito o que responde del texto, o de la organización si es una pieza de equipo. Junto a la fecha de publicación y, si la hay, la de actualización.
- La página de autor. Qué hace esa persona, sobre qué escribe y qué se puede comprobar de ella: cargo real, actividad, colegio profesional si aplica, enlaces a perfiles que existan. Si un perfil no existe, no se enlaza: en el código de este blog el campo de perfiles externos de la página de autor está vacío a propósito, con una nota que dice que no se inventan.
- Los datos estructurados. La documentación de datos estructurados de artículo, actualizada el 12 de septiembre de 2026, pide incluir en las etiquetas a todos los autores que aparecen en la página, cada uno en su propio campo; usar el tipo y la URL para que Google sepa quién es; enlazar en
author.urla una página que solo identifica a ese autor; y no meter el cargo en el nombre, para eso estájobTitle. Si el autor es una organización, el enlace puede ir a su página principal.
Las particularidades de un despacho, donde la ley obliga a publicar colegio y número de colegiado y el listón de precisión es más alto, están en por qué Google es más exigente con el contenido jurídico.
¿Y si el texto lo redacta una IA, una agencia o un empleado?
Firma quien asume el contenido ante el lector, y se cuenta cómo se ha hecho cuando el lector puede preguntárselo. Son dos preguntas distintas y conviene no mezclarlas.
Sobre la IA, Google contestó en sus preguntas frecuentes sobre contenido generado con IA del 8 de febrero de 2023 que «incluir a la IA en la firma de autor probablemente no sea la mejor forma» de dejar claro cuándo la IA ha intervenido, y que los avisos de automatización son útiles en el contenido en el que alguien podría pensar «¿cómo se ha creado?». La firma dice quién responde; el aviso, cómo se hizo. Los controles que necesita un borrador escrito con IA antes de salir están en contenido escrito con IA: qué controles necesita.
Sobre la agencia o el empleado que redacta, Google no tiene una regla escrita sobre quién teclea. Nuestro criterio, y es criterio nuestro: puede firmar la persona experta de la empresa si de verdad ha leído el texto, lo ha corregido y lo asume como suyo. No puede firmarlo si no lo ha visto. Y si nadie de la empresa lo asume, la firma honesta es la del equipo o la de la empresa, no la de un nombre puesto para dar lustre.
Lo que no se inventa, tampoco por ley
Una credencial falsa en la web de una empresa española no es solo un problema de Google. El artículo 5.1.g de la Ley 3/1991, de Competencia Desleal, en su texto consolidado con última actualización del 27 de diciembre de 2025, considera desleal por engañosa la información falsa, o veraz pero presentada de forma que induzca a error, sobre «la naturaleza, las características y los derechos del empresario o profesional», entre ellos «sus cualificaciones», «su afiliación» y «los premios y distinciones que haya recibido», cuando puede alterar el comportamiento económico de quien la recibe.
Es decir: el «certificado oficial» que no existe, el «premio» que no se ganó o el «equipo de ingenieros» que es una sola persona pueden ser un problema legal además de una señal de baja calidad. Esto es información sobre contenido editorial, no asesoramiento jurídico.
Lista corta de lo que no se escribe nunca en una ficha de autor ni en un artículo:
- Nombres de personas que no existen o que no han escrito ni revisado el texto.
- Retratos generados con IA presentados como el autor.
- Títulos, colegiaciones, certificaciones o años de experiencia que no se pueden acreditar.
- «Lo hemos probado» o «en nuestros clientes» cuando no hay prueba ni cliente.
- Revisiones de expertos que no han ocurrido.
Un ejemplo: el blog de un instalador de aerotermia
Ejemplo ilustrativo, no un cliente real. Un instalador de aerotermia de Zaragoza encarga artículos a una agencia. Los recibe firmados por un «ingeniero térmico con 15 años de experiencia», con nombre, apellidos y una foto de estudio. Esa persona no trabaja en la empresa ni en la agencia: es un nombre de plantilla. Es exactamente el caso que la página de Google describe desde octubre como engaño.
La versión honesta no exige inventar a nadie. El dueño, que es quien hace las visitas técnicas, revisa cada artículo y lo firma con su nombre y su papel real en la empresa. Su página de autor dice qué hace, desde cuándo instala, con qué carné profesional trabaja si lo tiene y en qué zona. Y los artículos cuentan lo que solo él puede contar: qué se encuentra al abrir una instalación antigua, cuánto tardó una obra concreta y por qué, con fotos propias. Cuando un artículo lo ha redactado la agencia y él no ha tenido tiempo de revisarlo, sale firmado por la empresa, no por él.
Ninguna de las dos versiones garantiza una posición. La segunda, al menos, no se cae si alguien busca el nombre del autor. Cómo planteamos el SEO de este tipo de empresas está en SEO para empresas energéticas y de climatización.
Cómo lo hacemos en este blog, con los números
Esta pieza la firma el «Equipo editorial de PotencIA», y eso no es un seudónimo: es la firma colectiva que usamos cuando ninguna persona concreta ha escrito y asumido el texto. El recuento, hecho sobre el repositorio del blog el 21 de octubre de 2026 antes de publicar este artículo: de 154 artículos publicados, 110 los firma el equipo y 44 Erick Piñerua, responsable de PotencIA. Hay 39 con revisión humana declarada: 28 de los firmados por Erick y 11 de los del equipo, revisados por él después de publicarse.
Las reglas que hay detrás, todas comprobables en la propia web:
- Firma de equipo como organización. Las piezas del equipo salen en los datos estructurados como
Organization, no como persona, y enlazan a la página del equipo editorial, que dice que es una firma colectiva. - Firma personal con identidad única. Las piezas de Erick enlazan a su página de autor, y el artículo y esa página usan el mismo identificador en el marcado, para que sean una sola persona y no dos homónimas.
- La revisión solo se declara cuando ha ocurrido. La fecha de revisión aparece junto a la firma cuando Erick ha leído la pieza; hasta entonces no aparece. No hay revisor por defecto ni revisor genérico.
- Nada de perfiles inventados. No hay más autores que esos dos, y los perfiles externos que no existen no se enlazan.
La incomodidad la decimos en voz alta: 115 de los 154 artículos todavía no tienen revisión humana declarada. Preferimos que se vea a que parezca otra cosa.
Preguntas relacionadas
¿E-E-A-T es un factor de posicionamiento?
No. Google dice en su página de contenido útil que E-E-A-T «no es un factor que influya en el posicionamiento en sí mismo», sino un conjunto de cualidades que sus sistemas intentan identificar combinando muchos factores. Por eso no hay una casilla de autoría que active nada.
¿Vale una firma de equipo o de empresa?
Sí, si es verdad. Google pide firmas precisas donde el lector las espera, no un nombre propio en cada página. En temas en los que un error hace daño (salud, dinero, derechos), el lector espera saber qué persona sabe del tema, y ahí una firma de equipo se queda corta.
¿Necesito poner foto del autor?
Google no la exige. Lo que sí dice desde octubre es que un retrato generado con IA para que el contenido parezca escrito por un experto humano es engaño. Una foto real ayuda; una inventada, no.
¿Puedo aparecer en ChatGPT o en la vista creada con IA de Google por tener buena autoría?
Nadie puede prometerlo. La autoría honesta forma parte de lo que hace fiable una página, pero no garantiza aparecer ni ser citado en ningún buscador ni asistente.
Generar confianza sin inventar autoridad es firmar con la verdad, enseñar el trabajo y callar lo que no se puede probar. Si quieres saber cómo están hoy la firma, las páginas de autor y el marcado de tu web, una auditoría SEO lo revisa junto al resto; el trabajo continuado de contenido, técnica y autoridad está en nuestro servicio de SEO.
Fuentes consultadas
- Google Search Central, Crear contenido útil, fiable y centrado en las personas, versión española actualizada el 8 de octubre de 2026; la inglesa, el 5 de octubre de 2026. Consultada el 21 de octubre de 2026.
- Internet Archive, copias de la versión inglesa de esa página del 24 de septiembre de 2026 y del 2 de octubre de 2026. Comparación propia del 21 de octubre de 2026.
- Google Search Central, registro de cambios de la documentación de Búsqueda, entradas de octubre de 2026. Consultado el 21 de octubre de 2026.
- Google, Search Quality Rater Guidelines: General Guidelines, versión del 11 de septiembre de 2025, apartados 0.1, 2.5.2, 3.4, 4.5.1 y 4.5.3. Traducción propia de las citas.
- Google Search Central, Datos estructurados de artículo, actualizada el 12 de septiembre de 2026.
- Google Search Central, Guía de la Búsqueda de Google sobre el contenido generado por IA, 8 de febrero de 2023, preguntas frecuentes.
- BOE, Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, texto consolidado; artículo 5.1.g. Consultado el 21 de octubre de 2026.

