No existe un enlazado interno distinto para la IA. Google lo dice por escrito: no hay requisitos adicionales para aparecer en sus funciones generativas. Lo que sí cambia es dónde conviene colocar cada enlace, porque el bloque que responde a una pregunta puede acabar leyéndose solo, fuera de tu web. La consecuencia práctica es la contraria a la que mucha gente deduce: menos enlaces, mejor repartidos.
Debajo están los hechos con su fuente, la medición que hemos hecho hoy de nuestro propio blog —con los fallos que ha destapado— y tres reglas que vamos a aplicar a partir de ahora. La mecánica general del enlazado interno (qué hace un enlace, cómo se escribe el ancla, cuántos poner) ya está resuelta en otra pieza y aquí no se repite.
La respuesta corta: no hay un enlazado «para IA», hay enlaces en el sitio correcto
La documentación de Google sobre funciones de IA y tu sitio web es explícita: «No hay requisitos adicionales para aparecer en las vistas creadas con IA ni en el modo IA, ni tampoco es necesario realizar optimizaciones especiales». Y por si alguien busca un atajo técnico, el mismo documento lo cierra: «No es necesario crear archivos legibles por máquinas, archivos de texto de IA ni marcas para que aparezcan en estas funciones. Tampoco es necesario añadir datos estructurados especiales de schema.org».
Lo interesante es lo que esa misma página sí incluye. Cuando enumera los conceptos básicos de SEO que siguen importando para las funciones de IA, el segundo de la lista es literal: «Hacer que el contenido sea fácil de encontrar mediante enlaces internos en tu sitio web». No aparece ninguna técnica nueva de enlazado; aparece el enlazado de siempre, nombrado entre los fundamentos que no caducan. Eso es también lo que vendemos nosotros cuando alguien pregunta por GEO dentro del servicio SEO: no una capa aparte, sino el mismo trabajo hecho con un criterio más estricto sobre dónde va cada cosa.
Conviene añadir la advertencia que la propia página incluye y que casi nunca se cita: cumplir todo esto no garantiza nada. «El hecho de que una página cumpla todos los requisitos y prácticas recomendadas, y cumpla las políticas, no implica que Google vaya a rastrear, indexar o servir su contenido. No se garantiza la indexación ni la publicación».
Qué cambia de verdad: la unidad que viaja es el fragmento, no la web
Hay un requisito técnico que sí es específico y que mucha gente no ha leído. Para que una página pueda aparecer como enlace de contribución en una vista creada con IA o en el modo IA, Google exige que «esté indexada y cumpla los requisitos técnicos de la Búsqueda para poder mostrarse en la Búsqueda de Google con un fragmento». Es decir: la condición de entrada no es que la página sea buena, es que sea mostrable en trozos. Quien haya puesto un nosnippet o un data-nosnippet sobre su contenido principal se ha quedado fuera sin saberlo. En la entrada del blog de Google Search Central del 21 de mayo de 2025, John Mueller lo dice sin rodeos: «Si concedes permisos más restrictivos, se limitará la forma en que se muestra tu contenido en nuestras experiencias de IA».
El segundo hecho documentado es cómo se construye la respuesta. Las vistas creadas con IA y el modo IA «pueden usar una técnica de "distribución múltiple de consultas" (envío de varias búsquedas relacionadas a través de subtemas y fuentes de datos) para desarrollar una respuesta». Mientras se generan, añade Google, «nuestros modelos avanzados identifican más páginas web que pueden ser útiles».
De esos dos hechos sale nuestra lectura, que marcamos como lectura y no como documentación: si lo que se recupera es un fragmento, y el fragmento se recupera por una subpregunta que tú no escribiste, entonces el bloque que responde tiene que sostenerse solo. Sin el H1 encima, sin el menú al lado y sin el párrafo de contexto de hace tres pantallas. Y ahí el enlace interno deja de ser un camino: pasa a ser la única pieza de ese bloque que dice de qué negocio, de qué servicio y de qué sitio estamos hablando.
Esto encaja con una recomendación de la documentación de enlaces que llevaba años escrita y que ahora se lee distinto: «Recuerda dar contexto a tus enlaces: las palabras que van antes y después son importantes, por lo que debes prestar atención a la frase en su conjunto». La frase entera, no el ancla. Lo que un sistema lee alrededor del enlace es lo que convierte ese enlace en contexto.
La telaraña: qué es y por qué aparece sola
Una telaraña es una web en la que todo enlaza con todo y ningún enlace significa nada. No hace falta mala intención para llegar ahí; basta con dos costumbres muy extendidas: el bloque de «artículos relacionados» al pie, que rellena sin decidir, y la sección de cierre donde se amontonan todos los enlaces comerciales porque es donde «toca vender».
Google tiene medida esa frontera, aunque sin número: «No existe un número exacto de enlaces que deba contener una página». Y a continuación, la regla de olfato: «Sin embargo, si crees que contiene demasiados, probablemente estés en lo cierto». El mismo documento explica por qué el amontonamiento hace daño: «No encadenes enlaces, pues a tus lectores les resultará más difícil distinguirlos y perderás el texto que rodea a cada enlace». Esa última frase es la clave para GEO. Si pierdes el texto que rodea al enlace, pierdes exactamente lo único que hacía recuperable ese bloque.
En la entrada de mayo de 2025, Google pide lo mismo desde el lado de la experiencia: comprobar «si los visitantes pueden distinguir fácilmente el contenido principal del resto del contenido». Una página con cuarenta enlaces no distingue nada.
El mínimo, en cambio, sigue siendo bajísimo y mucha gente lo incumple: «Todas las páginas que consideres importantes deben tener un enlace de al menos una página de tu sitio». La mecánica de cómo cumplirlo —dónde cae el enlace dentro de la frase, qué dice el ancla, qué hacer con las redirecciones— está desarrollada en cómo hacer que cada artículo refuerce una página, que es la pieza hermana de esta. Aquí vamos a lo otro: cuántos bloques de tu web pueden explicarse solos.
Lo que hemos medido en nuestro propio blog el 2 de octubre de 2026
Contamos los enlaces internos escritos en el cuerpo de los 99 artículos publicados en este blog. Son datos de nuestro repositorio, reproducibles por cualquiera que lea los ficheros, y están puestos aquí con los agujeros incluidos.
El volumen. 539 enlaces internos en total: 312 apuntan a otro artículo y 227 a una página comercial. La mediana son 5 destinos distintos por artículo, con un máximo de 12. Ningún artículo se queda a cero. Visto así, parece que lo tenemos resuelto.
Dónde están puestos, que es lo que importa aquí. Repartimos los 99 artículos en 864 secciones de segundo nivel, sin contar las de fuentes. 571 de esas 864 secciones, el 66 %, no contienen ni un solo enlace interno. Y solo 16 de los 99 artículos, el 16 %, llevan un enlace dentro de su primer bloque: precisamente el que abre con la respuesta y el que tiene más papeletas de ser el fragmento que se recupere.
Hacia dónde se desplazan. El 77 % de nuestros enlaces internos vive en la segunda mitad del texto; solo el 23 % en la primera. Hay 26 secciones con cuatro enlaces o más, y cuando miras cuáles son, la foto se explica sola: las más cargadas se titulan «El análisis de PotencIA» y «Cómo lo planteamos en PotencIA». Es decir, la telaraña la tenemos en casa y está exactamente donde vendemos, no donde respondemos.
Los huérfanos han empeorado. El 12 de septiembre de 2026, con 35 artículos publicados, 6 no recibían ni un enlace entrante desde el cuerpo de otro artículo y 3 de ellos eran evergreen. Hoy, con 99 artículos, son 19 los que no reciben ninguno, y 14 son evergreen. En proporción apenas se mueve, pero en número absoluto se ha multiplicado por cuatro en veinte días. Publicar dos piezas diarias y no volver atrás a enlazarlas tiene este precio y no hay algoritmo al que echárselo.
El pilar no devuelve la pelota. De las 15 páginas comerciales que figuran en nuestro sitemap, solo 3 enlazan a algún artículo del blog: la de auditoría SEO, la de GEO y la de CRM con WhatsApp, con 8 artículos cada una y 24 artículos distintos entre las tres. La página de SEO, que es el pilar de este mismo artículo y recibe enlaces desde 37 piezas del blog, no enlaza hoy a ninguna. Un lector —o un sistema— que aterrice ahí con una duda concreta no tiene ningún camino hacia el texto que se la resuelve.
Tres reglas que sacamos de esa medición
Esto es criterio de PotencIA, no documentación de nadie. Lo publicamos porque es lo que vamos a aplicar a partir de hoy en este blog y en los proyectos que llevamos.
- Un enlace en el bloque que responde, no solo en el que vende. Si una sección contesta una pregunta entera, se merece un enlace dentro, en la frase donde el lector pasa de la duda a la decisión. Nuestro 16 % de artículos con enlace en el primer bloque es el número que queremos mover.
- Como mucho dos enlaces por sección, y nunca seguidos. No es una cifra mágica: es la lectura práctica del «si crees que contiene demasiados, probablemente estés en lo cierto» aplicada a un bloque, no a una página entera. Un bloque con cuatro enlaces no es un bloque informativo, es un índice.
- La entidad se nombra dentro del bloque, no se hereda del titular. Si en un párrafo escribes «nosotros», «este servicio» o «la herramienta», ese párrafo deja de significar nada en cuanto se separa del resto. El nombre completo del negocio, del servicio o de la zona va dentro de la frase que contiene el enlace.
La cuarta regla no es de enlazado y por eso va aparte: la jerarquía se declara una vez y en el sitio que corresponde. En este blog son las migas de pan, que están publicadas como datos estructurados en cada artículo, y la organización por carpetas. Sobre esto último la guía de inicio de Google es modesta y conviene citarla tal cual, sin inflarla: «utilizar directorios (o carpetas) para agrupar temas similares puede ayudar a Google a saber con qué frecuencia cambian las URLs de directorios concretos». Es una señal de frecuencia de cambio, no de autoridad.
La prueba del bloque suelto
Es la revisión que hacemos ahora antes de publicar y se puede hacer en diez minutos sin ninguna herramienta.
- Copia una sección de tu página, solo esa, en un documento en blanco. Sin el titular, sin el menú y sin el párrafo anterior.
- Léela como si te la hubiera enseñado alguien. ¿Se entiende de qué negocio habla? ¿De qué servicio? ¿De qué ciudad o provincia? Si en algún punto has tenido que recordar lo que ponía arriba, ese bloque no se sostiene solo.
- Mira si hay un enlace dentro y tapa el ancla. Si la frase sigue explicando por qué alguien querría ir al otro sitio, el enlace está bien puesto. Si al tapar el ancla la frase se queda coja, el enlace estaba de adorno.
- Cuenta los enlaces del bloque. Con tres o más, quita los que no puedas justificar en una frase hablada. Casi siempre se quedan uno o dos.
- Repite con el bloque de cierre. Si ahí tienes la mitad de los enlaces de la página, no tienes enlazado interno: tienes un pie de página largo.
El paso 2 es el que más sorpresas da, y no por el enlace: por los pronombres. Es muy habitual escribir tres apartados seguidos sin volver a nombrar la empresa ni el sitio del que se habla.
Un ejemplo: el instalador de aerotermia que no aparece en su propio párrafo
Este caso está construido para explicarlo; no hay un cliente detrás ni cifras reales.
Un instalador de aerotermia que trabaja la Comunidad de Madrid publica un artículo sobre cuánto tarda una instalación en un chalet. El bloque que responde está bien escrito: explica los dos días de obra, la puesta en marcha y la legalización. Pero no nombra la provincia, no nombra la empresa y no lleva ningún enlace. Todos los enlaces del artículo están en el último apartado, titulado «Nuestros servicios», donde hay cinco seguidos.
Si ese bloque se recupera para la subpregunta «cuánto se tarda en instalar aerotermia», lo que viaja es un texto correcto sobre aerotermia que podría ser de cualquier empresa de España. Nada en él dice quién lo firma ni dónde trabaja.
El arreglo no es escribir más, es mover dos cosas. Dentro del bloque, la primera frase pasa a nombrar el sujeto completo: una instalación de aerotermia en un chalet unifamiliar de la sierra madrileña. Y el enlace a la página de servicio se sube ahí, en la frase donde se habla de la legalización, que es justo donde el lector empieza a pensar en llamar a alguien. En nuestro mapa interno ese enlace iría a la página de SEO para empresas de energía y climatización por el sector, y la mención de la provincia se apoya en el trabajo de SEO local porque lo que decide ahí es el territorio, no el servicio. Del apartado de cierre desaparecen tres de los cinco enlaces y no pasa nada: nadie hacía clic en ellos.
Qué no arregla el enlazado interno
Conviene decirlo, porque es donde más tiempo se pierde.
No arregla la indexación. Si una página no está indexada, no entra en estas funciones por mucho que la enlaces desde veinte sitios; el requisito de Google empieza precisamente por ahí. Ese diagnóstico es otro y está en los problemas de indexación más frecuentes y cómo detectarlos.
No arregla que dos páginas tuyas respondan a lo mismo. El enlazado no desempata; si acaso, reparte la confusión. Eso se resuelve decidiendo qué URL se queda con la pregunta.
No garantiza aparecer ni ser citado en ninguna respuesta generativa. Ni aquí ni en la página de nadie. Lo que se puede sostener con datos es lo del principio: que hay un requisito de indexación y fragmento, que hay una técnica de reparto de la consulta en subtemas y que el enlazado interno aparece en la lista oficial de básicos. Lo demás que circula es conjetura, incluida parte de la nuestra, y por eso va marcada.
Y una advertencia de vocabulario, que repetimos porque es el error más frecuente de estos meses: una impresión en el informe de funciones de IA generativa de Search Console no es una cita ni un clic ni un lead. Qué cuenta exactamente y qué no, está en qué significa una impresión en las funciones de IA generativa de Search Console.
Cómo lo trabajamos en PotencIA
En la Auditoría SEO, el enlazado se revisa en el mismo bloque que la arquitectura y la canibalización, porque los tres problemas salen siempre juntos: una web que enlaza todo con todo suele ser una web que no ha decidido qué página responde a qué. La parte específica de si tus bloques se sostienen solos va en el apartado GEO de esa misma auditoría, que no es un servicio aparte y está detallado en qué incluye realmente una auditoría GEO dentro de una auditoría SEO.
Ese enlace, por cierto, es la primera vez que ese artículo recibe uno desde el cuerpo de otro: era uno de los 14 huérfanos evergreen que hemos contado arriba. Lo decimos porque publicar el criterio sin corregir el incumplimiento sería hacer justo lo que criticamos.
La pregunta con la que conviene quedarse no es cuántos enlaces internos tienes. Es esta: si alguien copiase un apartado cualquiera de tu web y lo leyese sin nada alrededor, ¿sabría de quién es y a dónde ir después?
Fuentes consultadas
- Google, Centro de la Búsqueda, Funciones de IA y tu sitio web (ausencia de requisitos adicionales, requisito de indexación y fragmento para ser enlace de contribución, distribución múltiple de consultas, lista de básicos de SEO con el enlazado interno, innecesariedad de ficheros legibles por máquinas y ausencia de garantía de indexación), última actualización del 31 de diciembre de 2025, consultada en español el 2 de octubre de 2026.
- Google, Centro de la Búsqueda, Prácticas recomendadas sobre enlaces (contexto alrededor del enlace, no encadenar enlaces, mínimo de un enlace entrante por página importante y ausencia de número exacto), última actualización del 31 de diciembre de 2025, consultada en español el 2 de octubre de 2026.
- Google Search Central Blog, Principales formas de asegurar que tu contenido tenga un buen rendimiento en las experiencias de IA de Google en la Búsqueda, de John Mueller, 21 de mayo de 2025 (controles de vista previa y distinción del contenido principal), consultada en español el 2 de octubre de 2026.
- Google, Centro de la Búsqueda, Guía de inicio SEO (agrupar temas similares en directorios y qué señal aporta eso), última actualización del 18 de diciembre de 2025, consultada en español el 2 de octubre de 2026.
- PotencIA Soluciones, recuento propio de los enlaces internos escritos en el cuerpo de los 99 artículos publicados en este blog y de los enlaces al blog desde las 15 páginas comerciales del sitemap, hecho sobre el repositorio editorial el 2 de octubre de 2026. La comparación con los 35 artículos del 12 de septiembre de 2026 procede del recuento publicado ese día.

